dilluns, 2 de maig de 2016

Un año de silencio.


Hoy hace un año recibimos una llamada. Un gato agonizaba tras precipitarse de un sexto. Una gatera veterana que acudió al SOS desde el otro lado de la ciudad reconoció la finca. Quien había fallecido días antes era Swaantje Schnarre. Cuatro de sus gatos permanecian solos y sin cuidados desde hacía días. Habían sido cuatro, hasta que el Blanquito saltó del balcón y nos avisó de la pesadilla.  Ante la imposibilidad de hacerlo nosotras mismas, en dos servicios intercalados 24 horas, Guardia Urbana y Bomberos rescataron los tres últimos gatos. Usaron nuestras jaulas trampa asesorados por un voluntario de la asociacion Barcelona Gat i Gos. Poco imaginaban el resultado final de tanto empeño.

Los esfuerzos por conseguir la llave de entrada fueron infructuosos: ni la propietaria, ni la administración de fincas ni una vecina pudo facilitarnos el acceso. Eran malas fechas, todo el mundo estaba de puente.

Los contactos con la Administración por parte de una de las fundadoras de Barcelona Gat i Gos estuvieron llenos de emotividad y tensión. Hacía ya días habían entrado en el piso una funcionaria, miembros de Help Guau y no se sabe quien más y cuantas veces. Se habían llevado a muchos gatos en varias tandas. Las cifras bailaban. ¿Los cazaron con lazo? Y se "olvidaron" de cuatro gatos.

Nos quedaba el consuelo de rescatar a los tres. No pudo ser, a pesar del ofrecimiento repetido de custodia por parte de Barcelona Gat i Gos esos tres fueron sacrificados. Apelar a su presunto estado de salud no es de recibo: los habíamos visto bien y conservamos fotos. ¿Deshidratados? ¿Probablemente. Asustados? Seguro. Nada que una revisión completa, un tratamiento adecuado y comida y agua no pudiera resolver.

Los tres gatos que rescatamos corrieron la misma suerte que muchos otros que tenían en Swaantje una propietaria devota y exigente como contó el Veterinario Salva Cervantes: la muerte.

Swaantje era una felina crónica y la desconfianza en la protección de los gatos abandonados que ofrece el municipio la obligaba a albergar gatos, a cuidarlos y recuperarlos para darlos en adopción a personas responsables. Su corazón ya había avisado de su impotencia y, al parecer dejó de latir en silencio el 21 de abril de 2015.

Durante este doloroso y complejo año no hemos cejado de pedir explicaciones y fundamentalmente exigir un protocolo que impida que esto se repita. Los técnicos translegislaturas responden agriamente con opoacidad a pesar del cambio de gobierno. Los responsables políticos ni han hablado ni aceptan entrevistas para aclarar el tema. Grupos políticos en la oposición están mucho mas empeñados en la transparencia y nos han facilitado unos documentos que estamos analizando con mucha atención.

A día de hoy, un año más tarde seguimos exigiendo  transparencia y colaboración para desarrollar un protocolo de rescate de gatos cuyo propietario cesa en funciones por sorpresa sea de modo temporal o permanente.

Todo el mundo debe saber que ciertos gatos huyen ante la presencia de extraños y su rescate sólo puede hacerse con paciencia y jaulas trampa. ¿Si lo sabía la OPAB y Help Guau por qué no lo hiceron? Si no lo sabían.. ¿No hay aquí una laguna muy grave de conocimiento y responsabilidad?

¿De los muchos que fueron matados cuantos fue sacrificio, y cuantos eutanasia? Durante la visita que hicimos al CAAC el día 9 de mayo, la veterinaria  nos dijo que sólo para cuatro se podía hablar de eutanasias y del resto sólo destacó que "no tenían salida" y por esta razón los habían matado. 12 personas de distintas entidades de Plataforma Gatera habían ido, con transportines, dispuestas a acoger amorosamente a los supervivientes. Se quedaron sin voz al escuchar estas palabras. Su ofrecimiento de acogida fue rechazado así como el burofax que mandamos a los responsable políticos ha sido, hasta la fecha, ignorado.

Un año mas tarde todas somos mas que un año. mas viejas, el peso de las pérdidas han hecho mella en nosotras, la desconfianza, la frustración y las mentiras desgastan. Pero nosotras, como Swaantje somos tercas. Sólo un procedimiento adecuado de rescate y los cambios necesarios en la gestión aliviarán tan sensible pérdida. No olvidamos. No dejaremos de pedir explicaciones y una contestación formal a la administración. Desde el actual gobierno de momento: silencio.

Gracias a todos los que supieron apoyar, comprender y estar a la altura.

2 comentaris:

roser cros ha dit...

Nomes la consciencia i la bondat
Poden fer cambiar las coses.
Jo vull confiar amb la consciencia de la gent, que te el poder de ferho

Anònim ha dit...

Si nuestro mundillo puso a un lado sus diferencias, este asunto se hubiera resuelto ahora. Hace falta alzarnos encima de nosotros mismos, pero hasta fecha de hoy, pocas personas han sido dispuestos hacerlo. La mayoría subordinan la causa a sus defectos de carácter, no al revés. Super triste, pero es la realidad en nuestro mundillo de Barcelona. Tenemos más que nuestra cuota justa de la quiebra moral que impera en el mundo. De todos modos, las cosas siempre pueden cambiar y mejorar. Vamos a ver si hay voluntad. Si no por '4 gatos' de Sants, este asunto ya sería muerto.

Graeme Thompson
https://www.change.org/p/ilma-sra-janet-sanz-cid-teniente-de-alcalde-de-ecolog%C3%ADa-tin%C3%A8ncia-d-ecologia-urbanisme-i-mobilita-justicia-gatos-swaantje/u/16426148